Diócesis de Facatativá

Cundinamarca-Colombia

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Mensaje 101 Asamblea Plenaria Obispos de Colombia

Los Obispos de Colombia, al concluir la 101a Asamblea Plenaria, dirigimos nuestro saludo y mensaje a los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, seminaristas, agentes de pastoral; a todos nuestros fieles, niños, jóvenes y adultos, de nuestros campos y ciudades; y a las personas de buena voluntad.

La Iglesia, que siempre ha trabajado a favor de una salida negociada de la confrontación armada para que se superen todas las formas de violencia existentes en nuestro país, ve con esperanza el diálogo que ha tenido lugar en La Habana. Seguimos las orientaciones del Papa Francisco, cuya visita a Colombia anhelamos: somos conscientes de la importancia crucial del momento presente, en el que con esfuerzo renovado y movidos por la esperanza, los colombianos estamos buscando construir una sociedad en paz. También es nuestro deseo que la larga noche de dolor y de violencia, con la voluntad de todos los colombianos, se pueda transformar en un día sin ocaso de concordia, justicia, fraternidad y amor.

Al mismo tiempo, somos conscientes de que esta hora de la historia colombiana conlleva serios desafíos, que es necesario asumir con valentía, responsabilidad y compromiso de todos, si queremos que la semilla de la paz encuentre buen terreno y produzca fruto. Por eso, en esta Asamblea hemos puesto nuestra mirada de pastores en la situación actual del país, con el propósito de iluminar y discernir desde la Palabra de Dios, las problemáticas que están a la raíz de la violencia y que nos han dejado profundas y graves heridas. No podemos tener auténtica paz si no trabajamos juntos por erradicarlas.

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Episcopado cierra su asamblea con el compromiso de construir paz

Episcopado cierra Asamblea

Al cierre de la CI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano los obispos del país han hecho conocer un mensaje donde se citan las raíces de las problemas que generan violencias en las regiones del país. Además han presentado ante la opinión pública sus compromisos para la construcción de la paz.

Después de hacer un análisis de la realidad, los prelados han dicho que las raíces de la violencia en Colombia están en el alejamiento de Dios, la crisis de humanidad, la desintegración de la familia, la pérdida de valores y el relativismo ético, los vacíos del sistema educativo, la ausencia del Estado o su debilidad institucional, la inequidad social y la corrupción.

Audio Monseñor Luis Augusto Castro Quiroga

En medio de estas raíces, los obispos del país destacaron signos de esperanza. Subrayaron el trabajo de instituciones y personas que trabajan por la paz; el esfuerzo que se ha hecho en el aumento de la cobertura e infraestructura educativa en varios sectores del país, la reducción -en cierto grado- de los niveles de pobreza extrema, avances en la infraestructura vial y los esfuerzos para crecer en niveles de transparencia y superar la corrupción.

En este marco, se comprometieron a seguir con los procesos de evangelización, centrarse en el anuncio y la defensa de la dignidad humana, puntualizar el trabajo pastoral sobre la familia, renovar el empeño por promover la práctica de los valores humanos y cristianos, promover un modelo educativo integral, humanizador y que impulse una educación para la paz; trabajar por un cambio profundo para asumir la ética de la responsabilidad, la justicia y la convivencia; y trabajar en favor de un sistema económico justo y solidario que supere las injusticias.

Además los obispos del país han convocado a los colombianos para participar en la consulta sobre los Acuerdos de La Habana. "Convocamos de manera responsable, con un voto informado y a conciencia que exprese libremente su opinión".

Al finalizar el mensaje hicieron un "vehemente llamado" a la guerrilla del ELN para que "abra sus puertas al diálogo y a la construcción de un país con justicia social desde la participación política y no desde las armas".

Finalmente los obispos aseguraron que la Iglesia será un "hospital de campaña" para que después de la guerra se dedique con pasión a curar y sanar las heridas de las víctimas.

De los Eufemismos al Desconcierto Ético Y Social

Mis hermanos y amigos: hace dos o tres días, el señor alcalde de Ibagué puso a ondear en lo alto del palacio municipal una gran bandera, y colgó dos grandes pendones en la fachada, y en la noche ordenó una iluminación de la misma, todo con los colores de la bandera de la comunidad lgbty, dizque para “conmemorar el día internacional del orgullo gay”… ¿ Qué opinan ustedes? A mí se me ocurrió, a propósito, la siguiente reflexión, que, como siempre hago con mis bobadas, les comparto sencillamente. Con un abrazo. Mario

De los Eufemismos al Desconcierto Ético Y Social.

Vivimos, no cabe duda, tiempos de confusión y desconcierto. Ya no disfrutamos del sosiego y la firmeza de quien sabe a qué atenerse, en materia de discernimiento entre lo verdadero y lo falso, entre lo bueno y lo malo, entre lo que es lícito y lo que es prohibido. Y se me ocurre pensar que en esta situación de incertidumbre, tiene mucho que ver la ambigüedad del lenguaje. Es que se nos ha olvidado llamar las cosas por su nombre. Y la estrecha relación que existe entre el lenguaje y el pensamiento, hace que si aquel no es claro y preciso, éste adolezca de oscuridades; y lo uno y lo otro conduce a titubeos en el comportamiento, a opciones y actitudes que se visten de la misma ambigüedad de las palabras.

Me explico. El relativismo ético y el subjetivismo que han invadido grandes corrientes de pensamiento, hacen que muchas cosas cuya calificación moral o social era clara, y que casi todos reconocíamos como aceptables o censurables, ya hoy no lo parezcan. Si no en teoría, sí en la práctica la sociedad ha caído en la anomia. Aun sin decirlo, se pretende que no puede haber normas que tengan fuerza vinculante pata todos y en todo momento. El aceptar la existencia de una ley natural que, precisamente por serlo, es universal e inmutable, y está por encima de toda ley positiva, parece a muchos una negación de la autonomía del hombre y un atentado contra la libertad; una libertad exaltada “hasta el extremo de considerarla como un absoluto que sería la fuente de los valores” ( Benedicto XVI, Veritatis splendor, 32 ) Y esa forma de pensar, lleva naturalmente a negar que hay acciones y cosas que son en sí mismas buenas o malas, independientemente de que estén mandadas o prohibidas por una autoridad cualquiera. Para muchos, legal equivale a lícito y bueno; lo cual no es cierto. Hay quienes piensan que comportamientos que antes fueron malos, hoy han dejado de serlo; lo cual, en muchos casos, no puede admitirse. En aras de defender y exaltar los derechos del individuo, se llega a desconocer los de la comunidad. Y so pretexto de reivindicar los derechos, se cae en la negación de los deberes.

Dije antes que en todo esto juega papel importante la ambigüedad, muchas veces buscada intencionalmente, del lenguaje. Y es que, para paliar el aspecto éticamente inaceptable de muchas cosas, o para atenuar el rechazo que ellas provocarían si se les diera su verdadero nombre, se las disfraza con otros términos, se buscan eufemismos arteros e hipócritas. Y se utilizan “comodines” verbales que resultan útiles. Tales, para dar algunos ejemplos, “el libre desarrollo de la personalidad” para justificar comportamientos que en sicología social se llaman desviantes, y que violan las normas sociales, o para frenar el ejercicio de la autoridad en la familia, en el colegio, en la comunidad; “ bandolero” suena demasiado fuerte, digamos más bien guerrillero, o grupos al margen de la ley…o los alzados en armas…; ya no hay aborto, hay “interrupción voluntaria del embarazo”; ya no se habla de cuidar la vida del aún no nacido, sino de “ejercer los derechos reproductivos de la mujer y dejarla ser dueña de su cuerpo”; ya no se le da muerte a un enfermo grave, o a un anciano, o a alguien aquejado de enfermedad incurable, sino que se le ayuda a “morir con dignidad”; ya no hay anomalías o desviaciones, sino “elección libre de lo que quiero ser en materia sexual” ; y así podríamos seguir señalando otros cuantos equívocos verbales, que conducen insensiblemente a equivocaciones en la acción. Artimañas del lenguaje para no llamar las cosas por su nombre, que van creando una atmósfera de inseguridad, en la que no existen ya verdades absolutas y objetivas, y que, como por osmosis, nos va permeando.

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Encuentro Diocesano de Agentes de Pastoral Panitenciaria

Encuento Diocesano

El pasado 11 de Junio; se realizo en San Antonio del Tequendama, el "ENCUENTRO DIOCESANO DE AGENTES DE PASTORAL PENITENCIARIA"; donde se reflexiono en torno a la misión de evangelizar a través de la pastoral Caritativa y Social en cada uno de los Centros Penitenciarios y Carcelarios pertenecientes a la Diócesis de Facatativá

Encuentro Diocesano
Encuentro Diocesano

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