Diócesis de Facatativá

Cundinamarca-Colombia

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Fazenda da Esperanza

Fazenda da Esperanza

Ante la problemática de adicciones que cada día aumenta en nuestra sociedad; se ha propuesto una metodología; llamada "Fazenda da Esperanza" como una obra de la Iglesia Católica que propende por la recuperación de jóvenes y adultos cuya vida está envuelta en el flagelo de alguna adicción. La vida en comunidad, el trabajo y la espiritualidad son los pilares fundamentales que forman a la persona dentro de la Fazenda como ser integral y preparado para si mismo y para la sociedad.

Esta metodología es muy importante puesto que ofrece apoyo a las familias de las personas en situación de adicción; a través de las redes comunitarias - Grupos llamados "La alegría de la Esperanza"; los cuales se pueden crear en cada parroquia para aportar a la solucin de esta problemática social.

Para dar inicio a esta experiencia los invitamos a que identifiquen y motiven algunos de sus laicos, con capacidad de liderazgo y escucha para que asistan del Primer Encuentro de Formación, el día Sábado 5 de Noviembre de 8:00 a.m a 5:00 p.m, en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en la Calle 63 A # 10 -09 Barrio Chapinero -Bogota.

Es importante llevar almuerzo para compartir e inscribirse antes del viernes 4 de noviembre, con Bertha Barliza al 313 853 82 05 o Ivonne Benitez al 320 851 85 26.

Nos han hablado nuestros Pastores

Pastores

Los días 13 y 14 de octubre, convocados a reunión extraordinaria, se congregaron los señores Obispos de Colombia. Lo hicieron para compartir, desde su corazón de pastores, la situación del país. Y de esa reunión salió un comunicado de profundo contenido espiritual y pastoral; es un breve documento, en el que palpita la solicitud de nuestros Obispos por el auténtico bien común, y su preocupación de padres por la coyuntura, compleja y nada fácil, por la que atraviesa nuestra patria tras los resultados del plebiscito del 2 de octubre. Por desgracia, ese mensaje no llega a la gran masa de nuestros fieles, no es captado por una inmensa mayoría de la población. En parte porque a los más poderosos medios de comunicación, a la gran prensa, a las cadenas de T.V. no les interesa en lo más mínimo hacerle eco a la voz de la Iglesia; y tal vez también, en buena parte, por culpa nuestra: porque no nos interesamos como debiéramos en difundir esa voz, en ser altavoces para que ella no quede circunscrita a pequeños círculos; así coadyuvamos a la desorientación que a través de dichos medios se causa, cuando, por venir de quienes vienen, se presentan como voz y toma de posición de la Iglesia opiniones personales que van a contrapelo de la enseñanza oficial y autorizada de la Conferencia Episcopal.

No puede agotar, por supuesto, la riqueza del comunicado pastoral, un breve comentario. Me tomo ,sin embargo, la libertad de presentar algunas de las muchas hermosas orientaciones que hay en el documento.

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¿Podemos, en conciencia, tragarnos los sapos?

¿Podemos, en conciencia, tragarnos los sapos?

(El autor, católico, concede licencia de publicar apartes de un diálogo personal y amistoso que sostuvo con una buena amiga evangélica, profesional muy llena de ciencia, maestría y méritos.)

POSTULADO: Tragar sapos puede ser, no sólo asqueroso, sino también inmoral, es decir: pecado.

Querida Doctora: con la discreción y altura que siempre la caracterizan, consulta Usted mi opinión, a propósito del voto del próximo dls de octubre. Antes de entrar en materia, estoy plenamente de acuerdo con Usted en la dificultad del asunto. En principio, digamos por lo menos que es injusto y sospechoso que nos pongan a votar en bloque, y con solo un mes para informarnos, las 297 páginas de un acuerdo que contiene temas tan heterogéneos, tan complejos y tan delicados para el presente y el futuro del país. Un optimismo superficial puede ser desastroso; un pesimismo a ultranza podría bloquear todos los caminos.

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Los religiosos de la Diócesis de Facatativa, celebraron el Jubileo de los religiosos con motivo del año de la misericordia.

Celebración Jubileo de los Religiosos

Para dicho evento se realizó un itinerario de preparación que consistió en un acto penitencial, la meditación de un evangelio de la misericordia, y la caridad.

Se hizo la colecta en efectivo para colaborar a dos familias del municipio de la Vega.

La Celebración eucarística fue presidida por Monseñor José Miguel Gómez, obispo de la diócesis y concelebrada por algunos sacerdotes religiosos.

Soy misericordioso cuando consuelo al triste y visito a los presos

Presos

Ora por los presos en la fiesta de la Virgen de las Mercedes 24 de Septiembre

Escríbeles un mensajes de ánimo a los presos y entregárselo al sacerdote de tu parroquia para que él se la entregue a la pastoral penitenciaria, si puedes visita una cárcel y lleva cosas de aseo etc.

“Un amor que se dona y ofrece gratuitamente eso es misericordia”
(Cfr. V.M.S.S. Francisco)

Pablo esboza las bases de una teología cristiana de la consolación en la presentación a la Segunda Carta a los Corintios: ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación hasta el punto de poder consolar nosotros a los demás, mediante el consuelo que con nosotros mismos somos consolados por Dios!”

También nos recuerda que Cristo es la fuente de toda consolación y que en la Iglesia la función “consoladora” es esencial, ya que da testimonio de que Dios consuela permanentemente a los pobres y afligidos.


Una pastoral que preste atención a los presos deberá orientarse también a sus familiares, dándoles apoyo para que puedan asistir mejor a los presos. Las formas de presencia cristiana en las cárceles son múltiples y creativas, en definitiva, “el visitar a los presos” no puede separarse de un trabajo político y de una reflexión que, en nombre de la dignidad del hombre y de los derechos humanos, busque entrever formas de pena que no priven de la libertad, sino que prevean actos de reparación.

Te Deum

TE DEUM

Por Mons. Pedro Mercado - El tradicional Te Deum conmemorativo de la independencia ha sido suspendido como actividad oficial del Protocolo de Estado por decisión, provisional, del Consejo de Estado.

Dicha decisión en nada afecta la celebración anual de ese rito litúrgico, al cual -como de costumbre- serán invitados todos los fieles católicos y miembros de otras iglesias y comunidades religiosas, incluidos los funcionarios públicos que voluntariamente y en uso de sus derechos inalienables, como ciudadanos, podrán asistir a la ceremonia de agradecimiento al Dios Omnipotente por la libertad, la justicia y la paz de Colombia.

Esperemos que la decisión definitiva del Consejo de Estado tenga presente no sólo el valor histórico de este acontecimiento litúrgico, sino también y principalmente la legislación vigente en Colombia en materia de libertad religiosa y de cultos. La Ley 133 de 1994 claramente afirma: "Ninguna Iglesia o Confesión religiosa es ni será oficial o estatal. Sin embargo, el Estado colombiano no es ateo, agnóstico o indiferente ante los sentimientos religiosos de los colombianos" (art. 2).

En efecto, tal y como el texto legal manifiesta, una cosa es la sana laicidad del Estado, que establece -como enseña el Concilio Vaticano II- una legítima autonomía entre el Estado y las confesiones religiosas y el laicismo radical, que pretende desconocer el valor positivo del hecho religioso, convirtiendo la religión en una cuestión individual, carente de valor social y de incidencia en el ámbito público.

La sana laicidad del Estado colombiano, a la luz de la Constitución y de las leyes vigentes, no puede ser interpretada como indiferencia -mucho menos hostilidad- del Estado y de sus instituciones frente a las iglesias o frente a las creencias y valores espirituales de los colombianos.

Todo lo contrario. La sana laicidad de un Estado social de Derecho debería ser siempre compatible con un espíritu de apertura, diálogo y cooperación del poder civil con todas las confesiones religiosas, incluida la Iglesia Católica.

Por ello, personalmente, creo que la decisión provisional del Consejo de Estado, lejos de favorecer la libertad religiosa o la igualdad de cultos, terminan por violentar el espíritu mismo de nuestra Carta Magna.

En efecto, no se puede reducir la religión al ámbito individual y privado, minusvalorando las creencias y valores religiosos del pueblo colombiano, en sus diversas expresiones públicas y privadas, sin contrariar el auténtico espíritu de la Constitución de 1991.

Mons. Pedro Mercado
Secretario Adjunto para las Relaciones con el Estado - Vicario Judicial de la Arq. de Bogotá.

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