Diócesis de Facatativá

Cundinamarca-Colombia

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Visitar a los enfermos

"Soy misericordioso cuando visito a los enfermos"

En el Nuevo Testamento aparece una forma típica de visita a los enfermos, en la que se articulan tres momentos: la visita, la oración y el rito; este último tiene dos formas: la imposición de manos o la unción con aceite. Así, en los Hechos, Lucas narra la acogida de Pablo en la casa de Publio, y en la carta de Santiago se afirma que se debe llamar a los presbíteros cuando alguien está enfermo. He aquí estos dos textos:

El padre de Publio estaba en cama con fiebre y disentería; Pablo entró a verlo y rezó, le impuso las manos y los curó (Hch 28, 8) ¿Está enfermo alguno de ustedes? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que recen por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará al enfermo y el señor lo restablecerá; y si hubiera cometido algún pecado, le será perdonado (St 5, 14s)

Este último texto ha sido considerado por la tradición cristiana como la base y el germen bíblico de la unción de los enfermos, insinuado ya en la misión de los Doce, donde “ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban” (Mc 6,13). El Concilio Vaticano II, en Lumen Gentium explica este sacramento así:

Con la sagrada unción de los enfermos y la oración de los presbíteros, toda la Iglesia encomienda a todos los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que los alivie y los salve. Incluso los anima a unirse en la pasión y muerte de Cristo. (cf. Rm 8,17; Col 1, 24; 2Tm 2,11s; 1P 4,13) y a contribuir, así, al bien del pueblo de Dios” (LG 11)

Otras citas bíblicas que pueden servir para reflexionar sobre la importancia de visitarar a los enfermos y a orar por ellos especialmente el 11 de febrero que es la Jornada Mundial de Oración por los Enfermos.

Eclesiástico 7, 35 “No dejes de visitar al enfermo, porque con estas obras te harás querer”

Mateo 25, 36b “…estaba enfermo y me visitaron…”

Job 21,2 “Escuchen atentos mis palabras, denme si quiera este consuelo”